![]() |
| Joaquín María Herrer en su etapa filipina (imagen coloreada). |
En efecto, en 1880, la Comisión provincial de Monumentos de Albacete recibió en depósito una colección de doce cuadros procedentes de Museo Nacional de Pintura y Escultura (hoy Museo Nacional del Prado). La relación de estos fondos pictóricos incluía cinco obras del siglo XVII por artistas como Francisco Solís, Mateo Gilarte, o Vicente Carducho. Asimismo, formaban parte de esta colección otras siete obras del siglo XIX, entre las que podemos destacar “La Oración en el Huerto” (1857) de Mariano de la Roca, “Prisión de Moctezuma” (1858) de Antonio Gómez Cros, y “Mensaje de Carlos I al Cardenal Cisneros” (1877) de Ricardo Villodas, además del lienzo de Joaquín María Herrer objeto de nuestra atención en las siguientes líneas. Aquella primera entrega del Prado disperso para Albacete sería destinada, en parte, para ornato del recientemente inaugurado Palacio de la Diputación y, en parte, también, como germen de un futuro Museo provincial que tendría una corta y agónica existencia.
A este primer depósito de cuadros, en 1928 y 1932 se añadieron otras seis obras cedidas por el Museo Nacional de Arte Moderno para su instalación en el Museo provincial. Parte de todos estos fondos pictóricos cedidos en depósito fueron devueltos en 1984 al Museo Nacional del Prado, mientras que otros se conservan, al presente, en depósito en distintas instituciones de la capital. Así, las anteriormente citadas pinturas del siglo XVII, obras de Solís, Gilarte y Carducho, cuelgan a la vista en la Diputación Provincial, mientras que las mencionadas pinturas del siglo XIX, obras de Mariano de la Roca, Antonio Gómez Cros y Ricardo Villodas, se conservan respectivamente en el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, la Subdelegación del Gobierno y el Ayuntamiento de Albacete. Sin duda, este conjunto de pinturas del Prado Disperso en nuestra ciudad constituye una pinacoteca de notable calidad e interés, si bien cabe lamentar su dispersión y su limitada exhibición pública, al hallarse en su totalidad conservada en dependencias reservadas de distintas instituciones. [1]
Tal es el caso de la obra del pintor Joaquín Herrer en Albacete que nos proponemos examinar a continuación, “Carlos V recibe en Yuste la visita de San Francisco de Borja”, pintura de tema historicista de 1862, que puede contemplarse hoy en las dependencias de la Subdelegación del Gobierno en Albacete. Adicionalmente, con la finalidad de situar la mencionada obra conservada en Albacete dentro de su apropiado contexto histórico y artístico, nos planteamos revisar la trayectoria pictórica y biográfica de este olvidado autor.
1.- LOS AÑOS DE FORMACIÓN EN PARÍS Y ROMA (1859-1880). La trayectoria vital y artística del pintor madrileño Joaquín María Herrer y Rodríguez (Madrid, 1838 – Manila, 1917) puede reconstruirse, fragmentariamente, a partir de las incompletas noticias proporcionadas por la “Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX” de Manuel Ossorio y Bernad y, asimismo, a partir de otras dispersas referencias procedentes de la prensa de la época. [2] Joaquín María Herrer inició su formación como alumno del pintor Carlos Múgica (1821-1892) en la escuela elemental de arte dependiente de la Real Academia de San Fernando, período en el que posaría con otros jóvenes pintores para la conocida fotografía “Grupo de artistas españoles del siglo XIX” fechada en torno a 1857. [3]
![]() |
| "Roma. Entierro de Mariano Fortuny" por Pradilla, La ilustración española y americana, 15-12-1874. |
Posteriormente, pensionado en 1859 por la Diputación Provincial de Madrid, Herrer pudo continuar sus estudios en la Escuela Imperial de París, ciudad en la que se relacionó con el grupo de artistas españoles formado por Mariano Fortuny, Martín Rico, Eduardo Zamacois, Raimundo de Madrazo, etc. [4] Años después, en 1865 la Diputación provincial de Madrid acordó subvencionar a Herrer con 12.000 reales anuales “para que pase al extranjero a perfeccionarse en el estudio de la pintura”. [5]
A continuación, Herrer ampliaría su formación en las Escuelas de Roma, ciudad en la que habría de continuar su relación de discípulo y seguidor de Mariano Fortuny. De 1873 data una fotografía de grupo tomada en Villa Martinori, residencia romana de los Fortuny, en la que junto al anfitrión figuran, entre otros, los pintores José Tapiró, Joaquín Agrasot, Ricardo de Madrazo, Joaquín Herrer, etc. [6] A la muerte de Fortuny en noviembre de 1874, Herrer actuaría como uno de los tasadores de los bienes del finado y asistiría en Roma a su ceremonia fúnebre. En diciembre del mismo año, “La Ilustración española y americana” publicaría un dibujo por Francisco Pradilla representando una escena del entierro de Fortuny, con el título: “Roma. El pintor Vertunni leyendo un discurso necrológico ante el cadáver de Fortuny en el cementerio de San Lorenzo”. En el dibujo de Pradilla, en primer plano y a la derecha, parece identificarse la figura, de perfil y ligeramente inclinada, de nuestro protagonista. [7]
![]() |
| Joseph-Nicolas Robert-Fleury, “Carlos V en el monasterio de San Jerónimo de Yuste” (1856). |
2.- LA EXPOSICIÓN DE 1862: “CARLOS V RECIBE EN YUSTE LA VISITA DE SAN FRANCISCO DE BORJA”. Desde París, Herrer remitió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862 la obra “Carlos V recibe en Yuste la visita de San Francisco de Borja”, obteniendo mención especial en la Sección de Pintura de Historia. Curiosamente, el pintor Carlos María Esquivel obtendría idéntico galardón con una obra sobre el mismo asunto en esta exposición de 1862. La obra de Esquivel mereció los siguientes versos en el catálogo poético de la Exposición publicado por Manuel del Palacio: “Rico en detalles, frío en el conjunto / y de bello, aunque duro colorido, / tal encuentro tu cuadro, en que retratas / la visita de Borja a Carlos Quinto”. En la actualidad, el lienzo de Esquivel, “Visita de San Francisco de Borja a Carlos V en el Monasterio de Yuste", se conserva en la Catedral de Segovia. [8] La escena representada por Herrer guarda evidentes similitudes compositivas con el cuadro del pintor francés Joseph-Nicolas Robert-Fleury titulado “Carlos V en el monasterio de San Jerónimo de Yuste”, datado en 1856 y conservado en The Wallace Collection de Londres. [9]
![]() |
| "Carlos V recibe en Yuste la visita de San Francisco de Borja" por Joaquín María Herrer (1862). |
La obra de Herrer representa una de las visitas que Francisco de Borja realizó hacia 1556 a Carlos V en el palacio del conde de Oropesa, en Jarandilla de la Vera (actual Parador Nacional), donde el emperador se alojó mientras concluían las obras de su residencia junto al Monasterio de Yuste. En la pintura, en un interior lujoso e iluminado por un abierto ventanal situado a la izquierda de la escena, Carlos V aparece sentado en el instante de recibir a Francisco de Borja, ante la atenta mirada de nobles y clérigos asistentes al encuentro. La presencia del emperador Carlos V en el monasterio de Yuste supuso uno de los temas historicistas más frecuentes en la pintura de la segunda mitad del siglo XIX español, hasta el extremo de que prácticamente podríamos reconstruir los últimos años de vida de Carlos V a través de obras como: “Llegada de Carlos V a Yuste” (1889) por Antonio Casanova; “Entrada del emperador Carlos V al Monasterio de Yuste” (1887) por Joaquín Agrasot; “Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste” (1869) por Eduardo Rosales; “Carlos V en Yuste” (1877) por Miguel Jadraque; etc. Sin olvidarnos de otras obras posteriores del mismo Herrer representando la agonía del emperador, de las que se hará mención en sucesivos apartados de este artículo. [10]
![]() |
| "Visita de San Francisco de Borja a Carlos V en el Monasterio de Yuste" por Carlos María Esquivel (1862). |
La pintura presentada por Herrer en 1862 fue adquirida por 5.000 reales con destino al Museo Nacional de Pintura y Escultura (actual Museo del Prado), siendo, posteriormente, cedida en calidad de depósito, junto con otras once pinturas, a la Diputación Provincial de Albacete en 1880, de donde en 1956 pasó a su presente ubicación en el Gobierno Civil de Albacete (actual Subdelegación del Gobierno). En el Museo del Prado se conserva una fotografía de esta pintura captada por Juan Laurent y Minier hacia 1872. El cuadro de Herrer ha participado en las exposiciones siguientes: “La época de Carlos V y Felipe II en la pintura de Historia” (Valladolid, 1999), “Mise en Scene du Passe. Charles V and the Imagination of the 19th Century” (Gante, 1999-2000) y “Carlos V. Albacete 1500-1558” (Museo de Albacete, 2000). [11]
![]() |
| “La mort de Charles Quint” por Charles de Groux (1860). |
3.- LA EXPOSICIÓN DE 1864: “ÚLTIMOS DÍAS DE CARLOS V” Y “UNA ALDEANA NAPOLITANA”. Todavía en sus años de formación parisina, Herrer concurriría a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864 con tres obras: un retrato de “Una aldeana napolitana”, un lienzo desconocido titulado “La carta de recomendación” y, sobre todo, una pintura dedicada a los “Últimos días de Carlos V” por la que obtendría una mención honorífica especial en la sección de Pintura de Género. [12] En fechas previas al certamen, se anunciaba que Herrer estaba concluyendo esta pintura historicista en su residencia parisina. [13] La obra de Herrer aborda la misma temática tratada en “La mort de Charles Quint”, realizada hacia 1860 por el pintor francés Charles de Groux y conservada en los Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique en Bruselas. [14]
![]() |
| "Ültimos días de Carlos V" por Joaquín María Herrer (1864). |
En la crítica periodística de la Exposición de 1864, el corresponsal de “La Esperanza” señalaba que la obra de tema histórico aportada por Herrer, “a pesar de tener sus defectos, deja entrever en su autor buena intención y bastantes dotes artísticas”. Una valoración igualmente equilibrada mostraba el comentarista de “El Reino” al indicar que la obra historicista dedicada a Carlos V “revela en su autor condiciones muy dignas de tenerse en cuenta, como son ligereza, armonía y simpatía de tonos. La ejecución me ha parecido, sin embargo, desaliñada, defecto que atribuyo a falta de estudio”. [15]
Un año después de la Exposición, la prensa se hacía eco de la visita del pintor Herrer a la reina Isabel II para expresarle su gratitud por la reciente adquisición de su obra “Últimos días de Carlos V”: “Anteayer miércoles tuvo la honra de ser recibido en audiencia por S. M. el distinguido y aventajado joven D. Joaquín María Herrer, que no ha querido regresar a París, donde va a continuar sus estudios en el difícil arte de la pintura, a que con tanto éxito se dedica, sin despedirse de nuestra bondadosa soberana, y darle gracias por la distinción que le ha hecho adquiriendo su cuadro histórico Últimos momentos de Carlos V, que todo el mundo tuvo ocasión de admirar en la última exposición”. La obra adquirida por la Corona se conserva actualmente en depósito en el Cuartel General del Ejército del Aire. [16]
![]() |
| "Una aldeana napolitana" por Herrer (1864). |
El retrato de “Una aldeana napolitana” sería igualmente presentado a la Exposición de 1864 y, al parecer, con el título “Neapolitan woman”, participaría en la Dublin International Exhibition de 1865. Posteriormente, sería adquirido en 1883 con destino al Museo del Prado, depositado en el Instituto de Ciudad Real en 1884, luego en el Museo de Ciudad Real en 1981 y, finalmente, devuelto al Museo del Prado en 2001. En esta obra, Herrer cultiva el modelo de tipismo femenino de las campesinas italianas, tan frecuentado por los pintores europeos del momento. Así, ejemplos de esta recurrente temática, serían: “Una aldeana de Nápoles llamada Pascuccia” por Vicente Palmaroli, medalla de primera clase en Pintura de Retratos en la Exposición de 1862; la “Ciociara” de Eduardo Rosales, fechada hacia 1862 y conservada en el Museo del Prado; y “Ciociara a la ventana”, obra de Francisco Díaz Carreño presentada a la citada Exposición de 1864, premiada con Tercera medalla, adquirida por el Estado y, posteriormente, cedida por el Museo del Prado a la Audiencia Territorial de Albacete en 1901, si bien, actualmente, se encuentra en paradero desconocido. El retrato de “Una aldeana napolitana” por Herrer parece haberse realizado a partir de una estampa, ya que conocemos una representación prácticamente idéntica en composición y vestimenta ejecutada por el pintor catalán Benito Mercadé y Fábregas. [17]
Otra obra de Herrer datada en 1864 sería la pintura “Frailes Jerónimos”, conservada en pésimo estado en el Museo de Palma de Mallorca como parte del Prado disperso y devuelta al Museo del Prado en 2001. El lienzo presenta una característica escena de interior monástico, iluminada por la luz que penetra a través de una ventana situada al lado izquierdo del espectador. [18]
4.- LA EXPOSICIÓN DE 1866: “EL AGUA BENDITA” Y “EL CHOCOLATE”. En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866, Herrer aportó desde su periplo formativo europeo dos escenas conventuales, “El agua bendita, comendadoras de Santiago” y “El chocolate”. La primera de estas obras acaso sea una de las realizaciones más logradas de Herrer en cuanto a su composición, con las monjas comendadoras formando un arco desde la escalera de la derecha hasta el coro situado a la izquierda del espectador. En la escena se aprecia el exquisito cuidado del autor en reproducir los detalles arquitectónicos y el gusto en incluir pinturas dentro de la pintura (en este caso, una reproducción de “El Martirio de San Felipe” de José de Ribera). [19] El cuadro de Herrer, fechado en 1866, sería premiado con medalla de tercera clase en la sección de Pintura de Género en la Exposición de 1866 y adquirido para el Museo Nacional de Pintura y Escultura en aquel mismo año. En la actualidad, se encuentra en depósito del Museo del Prado en el Museo de La Rioja en Logroño. [20]
![]() |
| "Frailes Jerónimos" por Joaquín María Herrer (1864). |
La segunda obra con la que concurrió Herrer a la Exposición de 1866, “El chocolate”, representa una escena conventual de carácter costumbrista, en la línea de obras posteriores como “Jaque mate”. Según Ossorio y Bernard, la pintura de “El chocolate” figuraría, posteriormente, en la Exposición Universal de París de 1867. Lamentablemente, no conocemos el paradero actual de esta obra, de la cual tan sólo podemos hacernos una idea a través de una fotografía en blanco y negro realizada por Juan Laurent y Minier hacia 1868. [21]
Sendas obras merecieron favorables comentarios en la prensa de la época, como el que citamos a continuación procedente del diario “La Época”: “Un nombre nuevo, destinado a mi juicio, a ser referido con aplauso, es el de D. Joaquín María Herrer: El agua bendita y El chocolate, son dos escenas de interior conventual, tratadas con expresión y estilo convenientes; gracia en la composición, buenas luces y sobriedad de tintas son sus cualidades esenciales”. [22]
![]() |
| "El agua bendita" por Joaquín María Herrer (1867). |
Otra positiva reseña, procedente del mismo diario, expresaría las siguientes apreciaciones: “…sería injusto si no hiciese mención de las [obras] que ha remitido de París D. Joaquín Herrer. Son dos cuadritos a que sirven de asunto las Comendadoras de Santiago. El uno representa el momento en que las monjas al entrar en el coro toman el agua bendita, y el otro una escena llena de verdad y gracia; el chocolate que un padre grave de la orden de Mercedarios toma en la celda de la abadesa. La figura del fraile mojando la sopa, y las de la abadesa y otra religiosa contemplándole con cierta sonrisa mezclada de respeto son figuras que se distinguen por su verdad y su admirable ejecución”. [23]
Una mezcla de valoraciones positivas y acerbas consideraciones negativas se expresa en la revisión del catálogo de la Exposición de 1866 por parte del crítico José García, para quien las obras de Herrer destacan por su “grata entonación y bello colorido”, al tiempo que en “El agua bendita” echa en falta “más variedad en los tipos y menos espacio para la solería de la sala” y en “El chocolate” observa una ausencia de sentimiento religioso que confiere a la escena representada “una superficialidad ajena del verdadero arte”. [24]
![]() |
| "El chocolate" por Herrer en fotografía de Jean Laurent (1867). |
Una similar ambivalencia muestra el crítico de “El Museo universal” hacia sendas aportaciones pictóricas de Herrer, al considerar ambos cuadros “de agradable color y entonación, y pintados con gracia y espontaneidad”, al tiempo que lamentaba que “los asuntos de estos lienzos son de escaso interés”. [25]
Una línea aún menos complaciente seguiría el comentario del crítico de arte Gregorio Cruzada Villaamil dedicado a sendas obras de Herrer. En este caso, el crítico, pese a estimar que se trata de “dos cuadritos de buen color y grata entonación”, recomienda a nuestro autor que emplee su talento “no en asuntos triviales, que no debieran pintarse por insulsos, sino en escenas de alguna importancia, de cualquier orden de ideas, que legítimamente deba el arte reproducir”. [26]
![]() |
| "El bufón" por Joaquín María Herrer (1874). |
De otras obras de Herrer correspondientes a sus etapas parisina e italiana tan sólo conservamos, en la actualidad, la referencia a los títulos mencionados en el clásico estudio de Ossorio y Bernard: “La lectura”, presentada a la Exposición de Bayona de 1864; “Visita de unas damas al estudio de un pintor”, exhibida en una muestra parisina de 1867; “La última salida de dos novicias antes de tomar el velo en un monasterio”, propiedad de la reina Isabel II; y “Monjas en el coro”, pintado en Roma para un caballero suizo. [27] Sin duda, el aludido caballero debió ser el “opulento suizo” Walter Fol, “protector nato de los pintores, y poseedor de una muy notable galería de cuadros, comprados casi todos a sus tertulios, entre quienes (…) figuraban Rosales, Zamacois, Luis Álvarez, Palmaroli, Herrer y Villegas”. [28] Otra obra que acaso podemos encuadrar en 1874, dentro del período europeo de Herrer, es el lienzo “El bufón”, conservado en una colección particular tras su venta por la casa de subastas Subarna en 2019. [29]
5.- LA VINCULACIÓN FAMILIAR CON ASTURIAS Y LA EXPOSICIÓN DE 1876: “UN MERCADO EN UN PUEBLO DE ASTURIAS”. En los últimos años de su estancia en París y Roma, suponemos que Herrer debió establecerse ocasionalmente en Asturias, ya que su esposa María Ángeles Marcher era natural de Pola de Lena y el único hijo del matrimonio, César María Herrer y Marcher, nacería en Luarca en 1868. En consonancia con estos vínculos familiares, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1876, Herrer presentaría dos obras de temática asturiana: “Vista de Luanco tomada desde el muelle”, hoy perdida, y “Un mercado en un pueblo de Asturias”. La segunda de estas obras fue adquirida por el Museo Nacional de Pinturas en el mismo año de su exposición y, en la actualidad, se halla cedida en depósito por el Museo del Prado al Museo de Bellas Artes de Asturias en Oviedo. Se trata del único paisaje pintado por Herrer que conservamos, puesto que el resto de su obra conocida suele representar escenas de interior, y en él podemos apreciar las dificultades compositivas del autor en la ubicación de las figuras en la escena, a la vez que su exquisito detallismo tanto en el atuendo femenino como en la decoración de la artesanía del mercado. [30]
![]() |
| "Un mercado en un pueblo de Asturias" por Joaquín María Herrer (1876). |
Acaso a alguna de sus estancias familiares en Asturias, asimismo, corresponda el único retrato conocido realizado por nuestro protagonista: el “Retrato de Mariano Suárez-Pola Gutiérrez”, conservado en el Instituto del Santísimo Cristo del Socorro de Luanco. [31]
6.- EL PERÍODO DE MADUREZ EN CIUDAD REAL (1876-1888). De 1876 a 1888, Herrer ejercería como profesor interino de Dibujo en el Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real, sito en el antiguo Convento de la Merced de la capital manchega (actual Museo de la Merced). [32] Ocasionalmente, desempeñó la Cátedra de Francés y la Secretaría del centro. [33] En este destino, iniciaría en su formación artística a los pintores ciudadrealeños Ángel Andrade (1866-1932) y Carlos Vázquez Úbeda (1869-1944), sin olvidarnos de su hijo César María Herrer y Marcher (1868 –1919), quien también fue alumno del Instituto de Segunda Enseñanza manchego. [34]
![]() |
| Detalle de Inauguración de la estación Vitícola por Herrer. La ilustración española y americana, 28-02-1882 |
Una muestra de que Herrer se hallaba plenamente integrado en la sociedad manchega de la época podemos verla en su contribución en prensa a un evento provincial celebrado en 1882. En efecto, en febrero del citado año, el diario “La Ilustración española y americana” publicaba unos dibujos del natural por Herrer con el título: “Ciudad Real: Inauguración de la Estación Vitícola y Enológica”. Las ilustraciones estaban acompañadas de una “Carta de Ciudad-Real” redactada por el mismo Herrer, donde se daba cuenta de los beneficios que previsiblemente aportaría la nueva Estación Vitícola y se describían con detalle los actos celebrados en su inauguración. Herrer advertía que, para la mejor comprensión de la importancia de estas nuevas instalaciones, adjuntaba a su texto “varios apuntes del natural, que reproducen la entrada al edificio de la Exposición vinícola permanente, el campo de operaciones agrícolas de la Estación vitícola y enológica, y otros“. Se trata de la única colaboración en prensa de Herrer conocida hasta la fecha. [35]
Asimismo, desde su posición docente, Herrer tuvo un especial protagonismo en 1884 en la cesión en depósito de diez cuadros del Museo del Prado al Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real “debido a (...) a las muy eficaces [gestiones] del Profesor de Dibujo D. Joaquín María Herrer”. La colección se destinó a ornato del Salón de Actos del centro, que se enorgullecía de contar ”en su seno al autor de dos de los lienzos que estamos contemplando, al distinguido profesor de Dibujo y acreditado pintor Sr. Herrer”. Las obras de nuestro artista cedidas por el Museo del Prado a la institución manchega serían la ya mencionada “Una aldeana napolitana” y la posterior titulada “El pasatiempo”. [36]
En 1887 Herrer figura como Vocal en el Comité local de Ciudad Real del Partido Liberal-Reformista, recientemente creado por Francisco Romero Robledo y el general José López Domínguez. Será esta noticia la única referencia a una participación de Herrer en la agitada política de su tiempo. [37]
La prensa manchega de la época se haría eco de las limitaciones ambientales que debía superar Herrer en el desarrollo de su labor artística en la humilde capital de provincias: “Para estimar en su justo valor el notable trabajo del señor Herrer, conviene tener en cuenta el sin número de dificultades que nuestro estimado amigo ha tenido que vencer hasta dar cima a su interesante obra. La falta de un buen local y de modelos, ha sido uno de los escollos principales que ha tenido que salvar el buen ingenio del señor Herrer”. [38]
7.- LA EXPOSICIÓN DE 1880: “LA ADORACIÓN DE LA CRUZ EL DÍA DE VIERNES SANTO”. En la primera Exposición de Pintura del Círculo de Bellas Artes, celebrada en 1880, Herrer presentó dos obras de ambientación italiana: “Una iglesia de Roma”, hoy en paradero desconocido, y “La adoración de la cruz el día de Viernes Santo”, conservada actualmente en el Museo del Prado. Esta segunda pintura representa una escena conventual, en la que destaca la delicada reproducción de los frescos de Ghirlandaio en la Capilla Tornabuoni de la iglesia de Santa María Novella, en Florencia. Sin embargo, cabe señalar que, en palabras del historiador del arte Pedro José Martínez Plaza, no se trata de una exacta reproducción de la capilla florentina, ya que “ni la disposición de las pinturas de Ghirlandaio, ni el espacio arquitectónico, ni la sillería se corresponden con los de la capilla”. [39]
![]() |
| "La adoración de la cruz el día de Viernes Santo" por Joaquín María Herrer (1880). |
Las dos pinturas merecieron la opinión favorable de la prensa de la época. De “La adoración de la cruz el día de Viernes Santo” se valoraba la presencia de “sentimiento, severidad, un fondo admirablemente pintado, colorido, carácter y un conjunto de efecto agradable y dulce”, mientras que acerca de “Una iglesia de Roma” se consideraba que “es más ligero, pero tiene detalles encantadores”. [40]
8.- LA EXPOSICIÓN DE 1881: ”EL EMPERADOR CARLOS V RECIBIENDO EL VIÁTICO”. En vísperas de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1881, se anunciaba en la prensa que nuestro artista participaría con una obra titulada “Felipe II visitando un convento de monjas”, de la que carecemos de ulteriores noticias. [41] Sin embargo, finalmente, Herrer concurrió a este certamen desde su residencia en Ciudad Real con el cuadro historicista “El Emperador Carlos V recibiendo el Viático en el monasterio de Yuste”. La obra recogió los parabienes de una parte de la prensa del momento, como, por ejemplo, el siguiente comentario de “El Labriego” de Ciudad Real: “El señor don Joaquín Herrer ha terminado hace pocos días el cuadro que destina a la Exposición de Bellas Artes, que se abrirá en Madrid el 1º de Mayo. Es un lienzo de grandes dimensiones, que mide cuatro metros y medio de largo por tres de alto. Representa a Carlos V recibiendo el viático en Yuste. El cuadro está bien compuesto, y agrupado con sencillez y naturalidad; los personajes tienen verdad y su expresión responde a la seriedad del auto que presencian. Como color, es vigoroso y sobrio, es sumamente armonioso de conjunto y tiene verdad el detalle de la luz de los hachones, reflejándose en los monjes. Está bien parecido el emperador, a juzgar por los retratos que de él dejó el Tiziano. La figura del prior es digna y severa, y se ve está impresionado. La cara está magistralmente concluida. Todas las figuras se destacan bien entre sí. (…) Nos felicitaremos de que en la Exposición de Bellas Artes encuentre el señor Herrer el premio que merecen su laboriosidad y claros talentos”. [42]
Otros comentarios de prensa manifestaban una visión más crítica de la mencionada pintura. Así, el comentarista de “El Fígaro” estimaba que la obra “sería de gran efecto si los personajes no estuvieran como petrificados” , mientras que el reportero de “El Globo” se extendía en sus valoraciones negativas: “El señor Herrer se ha perdido en la inmensidad del lienzo. Para llenar tan grande espacio acumuló personas y detalles en torno a la cama del moribundo; pero así y todo siéntese en aquella habitación o, para decirlo de más exacta manera, en aquel cuadro la frialdad del vacío. Los grupos son simétricos, los trajes uniformes, la luz cernida, hasta parece que el color escaso. Diríase que se trataba de una hermosa y bien presentada colección de figuras de cera”. En un tono jocoso, el crítico de arte de “Crónica de la música” señalaría que se trataba de un cuadro “en el que todos los acompañantes acaban de plancharse las capas, según lo tiesas que están”. Finalmente, José Mariano Vallejo, en su “Catálogo cómico-crítico de la Exposición de Bellas Artes de 1881”, hacía la siguiente chanza poética con la obra de Herrer: “Ahí se muere Quirlos Canto; / me equivoqué, Carlos Quinto; / lo que está tan mal pintado / no puede estar bien escrito”. [43]
El cuadro “El Emperador Carlos V recibiendo el Viático en el monasterio de Yuste” fue adquirido con destino al Museo del Prado en el mismo año de su exposición y cedido en depósito en 1884 para la Universidad de Zaragoza, donde actualmente no se ha podido localizar. Desafortunadamente, tampoco contamos con reproducción alguna de esta tercera incursión del autor en la temática historicista sobre Carlos V. [44] Otra obra de estos años, cuya ubicación igualmente ignoramos, sería un retrato del rey Alfonso XII destinado a la nueva sede de la Audiencia de Salamanca. [45]
9- LA OBRA PICTÓRICA REALIZADA EN CIUDAD REAL. EXPOSICIONES DE 1884, 1887 Y 1890. Otras obras posteriores serían presentadas por Herrer a distintos certámenes artísticos desde su residencia ciudadrealeña. Así, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884, Herrer aportó el lienzo titulado “El pasatiempo”, escena de interior burgués, con el habitual tratamiento de luz y telas del autor, si bien con una defectuosa disposición de las figuras representadas. En el año de su Exposición, la obra fue adquirida para el Museo del Prado y cedida en depósito al Instituto de Ciudad Real, donde ejercía la docencia nuestro autor. Junto a este lienzo de Herrer, fueron cedidos otros nueve cuadros con idéntico destino, entre los que se encontraba una obra más de nuestro pintor: el ya mencionado retrato de “Una aldeana napolitana”. En la actualidad, el cuadro de “El Pasatiempo” se halla en depósito en la Fiscalía General del Estado. [46]
![]() |
| "El pasatiempo" por Joaquín María Herrer (1884). |
La prensa de la época se cebó, en algún caso, con el comentario negativo de esta obra. Así, la reseña del crítico de “El Imparcial” exponía acerbamente: “Pasatiempo se titula el cuadrito, según el catálogo, y tiene un metro de alto y 1,38 de ancho. Como pasatiempo no es malo, que, al fin, más vale pasarle en eso que en peores ejercicios. Pero, francamente, aunque honesto, no es un Pasatiempo recomendable. El dibujo no es bueno: aquel respetable anciano de perfil que está sentadito en una banqueta en primer término de la derecha, aunque parece que nada hace, sostiene a una niña de una sola pieza, sin coyunturas, que apoya su cabecita en el pecho del anciano. El cuadro representa una escena de familia. Los perros vestidos de cardenales no están mal. ¿Serán retratos? Dos cualidades tiene apreciables el cuadro: la ingenuidad con que está pintado y la buena perspectiva”. [47]
El cronista de “El Estandarte” se mostraba más condescendiente en su comentario sobre “El Pasatiempo”: “No es un prodigio, ni carece de defectos el lienzo de reducidas dimensiones que vamos a ocuparnos. (…) Así, pues, a pesar de las incorrecciones del dibujo, de lo poco castizo del color y de la monótona ejecución, resulta un cuadro de género muy agradable, cuya entonación reposada y tranquila convida a la contemplación de la obra”. Similarmente comprensivo se mostraba el comentarista de “La Ilustración ibérica” al formular el siguiente juicio sobre el mencionado cuadro: “aunque muy incorrecto de dibujo y entonación, es agradable y tiene cierto sabor holandés que le hace bastante simpático”. [48]
![]() |
| "En el estudio" por Joaquín María Herrer (1885). |
En 1885 está datado un óleo de Herrer, titulado “En el estudio”, adquirido para el Museo del Prado y conservado en depósito en la Diputación Provincial de Zamora. Se trata de una escena de interior de factura preciosista, con la representación de la presencia femenina en un lujoso salón burgués o en un decorado estudio de pintor. Los detalles del mobiliario, alfombra, telas, cuadros , tibores, etc., se describen con vivo colorido y detallada precisión, acaso representando el taller de nuestro artista en la capital ciudadrealeña. [49]
![]() |
| "Jaque mate" por Joaquín María Herrer (1887). |
En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, Herrer participó con el óleo “Jaque mate”, donde se representa un interior con eclesiásticos disputando una partida de ajedrez junto a un ventanal situado a la izquierda, por donde penetra la luz iluminando rostros y piezas del juego. El lienzo está datado en Ciudad Real en el mismo año de la Exposición, siendo adquirido para el Museo del Prado y actualmente cedido en depósito a la Fiscalía General del Estado. En la prensa de la época, esta pintura fue acogida con el siguiente comentario crítico: “Jaque mate (…) del Sr. D. Joaquín María Herrer representa una celda donde juegan al ajedrez un cura y un fraile, mientras un tercer monje observa de pie el tablero. A pesar de ser poco feliz el diseño y el color, tendiendo a cierta falsedad, hay trozos bien pintados. Pero ni se halla razonada la posición del fraile sentado ante el tablero, ni el personaje de pie parece monje, sino monja”. Asimismo, la obra mereció los siguientes versos en el “Catálogo humorístico” del certamen: “De asunto poco feliz, / hay otros menos felices. / Sobresale una nariz / que vale por dos narices”. [50]
![]() |
| "Confidencias" por Joaquín María Herrer (1890). |
En
la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890, Herrer concurrió con la obra “Confidencias”,
donde acaso se representa nuevamente su estudio de pintor en Ciudad Real. Se
trata, posiblemente, de una de sus obras más logradas, por el exquisito cuidado
en la reproducción de pinturas, escayolas, telas, muebles y otros objetos. La
temática de pintura dentro de la pintura se manifiesta en multitud de detalles
en la escena. Así, por citar sólo un par de ejemplos, nos sorprende la
presencia de un biombo con representación de personajes orientales, como si se
tratara de una involuntaria premonición del futuro contacto que nuestro autor
tendría con la cultura japonesa en obras como “Geishas” de 1913. Igualmente, en
el centro del lienzo destaca el juego entre realidad y representación, motivado
por el descanso de la modelo, sentada delante de su probable retrato, en el que
se muestra con similar vestimenta y, sin embargo, diferente postura
corporal. La obra fue adquirida con
destino al Museo del Prado y, actualmente, se encuentra cedida en depósito en
el Museo de Pontevedra. [51]
![]() |
| "Retrato de la Reina Regente María Cristina de Habsburgo-Lorena" por Herrer (1891). |
De 1891 data un “Retrato de la Reina Regente María Cristina de Habsburgo-Lorena”, ataviada de corpiño negro en señal de luto y acompañada de la Corona Real como símbolo de la monarquía. En opinión del historiador del arte Francisco José Portela Sandoval, se trata de un lienzo de grandes dimensiones, si bien “de triste entonación algo aligerada por la consola con el león dorado en que apoya la reina”. La obra se conserva en el Museo del Ejército ubicado en el Alcázar de Toledo. [52]
10.- LA EXPOSICIÓN DE 1892: “PREPARATIVOS PARA LAS FLORES DE MAYO”. En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892, Herrer presentó un cuadrito titulado “Un cardenal”, hoy perdido, y un lienzo de grandes dimensiones con el que obtuvo una medalla de segunda clase en la Sección de Pintura de Historia, Costumbres y Retratos, titulado “Preparativos para las Flores de Mayo” (o, simplemente, “Flores de Mayo”), delicada escena de la vida de clausura monástica femenina, acaso representando a las monjas del monasterio de las Concepcionistas Franciscanas de Ciudad Real, establecimiento religioso conocido con el sobrenombre de “Las Terreras”. [53]
Se da la feliz circunstancia de que en el mismo certamen su hijo César María Herrer y Marcher (Luarca, 1868 – Budapest, 1919) obtendría medalla de tercera clase en la sección de Paisaje, gracias a su pintura “Canal della Giudeca”. Otra extraordinaria coincidencia concurre con esta obra de Joaquín Herrer. En la misma Exposición de 1892 resultó premiado con segunda medalla el lienzo costumbrista “Flores de mayo” del pintor andaluz Cayetano Vallcorba. Ambas pinturas serían adquiridas en 1893 para el Museo Nacional de Pintura y Escultura (Museo del Prado) y se hallan actualmente cedidas en depósito al Palacio Episcopal de Palencia. [54]
![]() |
| "Preparativos para las Flores de Mayo" por Joaquín María Herrer (1892). |
La obra “Preparativos para las Flores de Mayo” sería premiada con Segunda medalla en esta Exposición de 1892. [55] Sin embargo, la recepción dispensada en la prensa contemporánea para esta pintura resultó abiertamente negativa en el caso del crítico de arte del periódico “La Iberia”, Santiago Puig, quien desdeñaría injustamente la obra presentada por Joaquín Herrer al señalar: “Preparativos para las Flores de Mayo (…) no puede ser peor, extrañándome que se le haya dado un lugar tan preferente; y me extraña más aún que quien tales cosas pinta y de tal manera maneja el pincel y el color, haya obtenido medallas en otras Exposiciones“. Todavía en una siguiente entrega, Puig no perdería la oportunidad de continuar zahiriendo a nuestro autor con ofensivas críticas. “Este Sr. Herrer es el autor de aquel cuadro tan malo, tan malo, Preparativos para las Flores de Mayo, que vimos en la sala segunda y que parece pintado con escobillón, no obstante lo cual el Jurado le propone para una ¡¡¡segunda medalla!!! (…) Cuando yo sea pintor y acuda a las Exposiciones procuraré tener amigos senadores y banqueros que me recomienden, y si el Jurado es débil, tengo la seguridad de que me llevaré una segunda medallita siquiera, por no ser menos que el Sr. Herrer, que no sé si tiene amigos como los que yo para mí deseo”. [56]
11.- 1893-1917: LOS AÑOS FINALES EN FILIPINAS. En 1889, Herrer figuró infructuosamente como opositor a la cátedra de Teoría e Historia de las Bellas Artes, vacante en la Escuela especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. [57] Asimismo, en idéntico año, encontramos a Herrer participando sin éxito en oposiciones a las cátedras de Dibujo para Institutos de Segunda Enseñanza de varias capitales de provincia, acaso en demanda de una posición económica más estable. Se da la circunstancia de que, en esta ocasión, la cátedra vacante de Dibujo en el Instituto de Segunda Enseñanza de Albacete sería obtenida por el aspirante, también pintor madrileño, Julio Carrilero Gutiérrez (1865-1939), quien, andando el tiempo, sería padre y abuelo, respectivamente, de los arquitectos albaceteños Julio Carrilero Prat (1891-1974) y Manuel Carrilero de la Torre (1938-2003). De haber logrado Herrer la cátedra vacante en Albacete, habría tenido la oportunidad de reencontrarse con su obra premiada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862, “Carlos V recibe en Yuste la visita de San Francisco de Borja”, que había sido cedida por el Museo del Prado a la Diputación provincial de Albacete en 1880. [58]
En los años siguientes, parece ser que Herrer dejó la Cátedra de Dibujo de Ciudad Real, ya cubierta por las recientes oposiciones, y ocupó interinamente la Cátedra de Dibujo del Instituto de Segunda Enseñanza de Guadalajara, hasta que en febrero de 1893, a la edad de cincuenta y cinco años, fue designado como Profesor de “Ropaje y antiguo” en la Escuela de Dibujo, Pintura, Escultura y Grabado de Manila. [59]
![]() |
| "Altisidora" (imagen coloreada) por Joaquín María Herrer (1905). |
A partir de este nombramiento podemos situar a nuestro protagonista en esta posición académica en la Perla de Oriente española, donde ejercería hasta el desastre colonial de 1898. [60] Prueba de la rápida integración de Herrer en la sociedad filipina encontramos en sucesivas notas de prensa donde se le menciona con alguna distinción o cargo. Así, en el mismo año de su llegada, en 1893, es nombrado vocal del jurado constituido por la Real Sociedad Económica de Manila para seleccionar un proyecto de monumento a la memoria de los marineros y descubridores Miguel López de Legazpi y Andrés de Urdaneta. [61] En 1894 es elegido miembro de la comisión encargada de adjudicar a un artista filipino una plaza de pensionado del ayuntamiento manilés para el estudio del arte de la pintura en Roma. [62] En 1895, el ayuntamiento de Manila nombra a Herrer como Profesor de Dibujo de la Escuela municipal de niñas dirigida por las Hijas de la Caridad. [63]
Sin embargo, la desgracia habría de acompañar a Joaquín Herrer en estos primeros años filipinos, ya que en agosto de 1894 su esposa fallecería “víctima de cruel y rápida enfermedad”. [64] Su hijo, el pintor César María Herrer y Marcher estaría, en aquellas fechas, completando su periplo europeo por Venecia, Múnich, etc; o ya definitivamente instalado en Budapest. [65]
En 1900, tras el desastre colonial de 1898 y la consiguiente Declaración de Independencia de Filipinas, encontramos a Herrer formando parte del equipo de profesores de enseñanzas artísticas integrantes de la sociedad “El Porvenir”, constituida como una Academia de Pintura, Escultura y Grabado. Herrer sería uno de los codirectores de la academia y se encargaría de impartir la clase de dibujo al natural. [66]
Al año siguiente, en 1901, Herrer aparece en la prensa de Manila anunciando la apertura de una Academia artística de su propiedad: “El 1º de Marzo [de 1901] abrirá una Academia de Dibujo y Pintura D. Joaquín María Herrer, pintor premiado en las exposiciones de Madrid, con medallas de oro y plata, y profesor y último director que fue de la Escuela de pintura de Manila. Retratos al óleo y cuadros originales. Estudio, calle Misericordia 138”. [67]
![]() |
| "Interior scene" por Joaquín María Herrer en su etapa filipina. |
Años después, en 1911, se halla ejerciendo como director y profesor de dibujo técnico en “The Academy of Drawing and Design” y como profesor de Dibujo en la Facultad de Ingeniería, instituciones pertenecientes ambas a la Universidad de Santo Tomás de Manila. [68] Más adelante, desde 1912 a 1917, Herrer consta como “Instructor in Landscape and Drawing from Life” en “The School of Fine Arts”, institución académica integrada en la recientemente fundada University of the Philippines. [69] Sin duda, Herrer debió sentirse acogido y apreciado en la sociedad filipina, hasta el punto de que, desde su posición académica, ejercería influencia en la formación de jóvenes artistas locales. Uno de sus alumnos en la School of Fine Arts sería el importante pintor filipino Fernando Amorsolo (1892-1972). La peripecia filipina de Herrer resulta poco conocida en las referencias biográficas a pintores españoles del siglo XIX, hasta el punto de que en la ficha dedicada al autor en la web del Museo del Prado no se hace mención de esta última etapa vital, indicando tan sólo que falleció en Madrid y que su existencia está documentada hasta 1915. [70]
En realidad, tras haber pasado sus últimos 24 años de vida en Filipinas, Herrer fallecería en 1917 a la edad de 79 años y sería enterrado en el cementerio de La Loma, Caloocan, donde se colocó por iniciativa de sus admiradores un busto suyo tallado por el escultor local Vicente Francisco Dionisio (1866-1936). En su tumba se lee la siguiente inscripción: “Joaquin Maria Herrer y Rodriguez. Pintor y Profesor de la Escuela de Bellas Artes de Manila. Born Madrid 1838 - Died Manila 1917”. [71]
![]() |
| "Geishas" por Joaquín María Herrer (1913). |
Resultan escasas e incompletas las noticias de que disponemos acerca de las creaciones artísticas de Herrer en tierras filipinas. En 1904, al decir de la prensa local, participó en una exposición en Manila denominada “El Salón Rojo” con un óleo “cuyo asunto, de colorido valiente y hermosos dibujo y composición, es costumbres cortesanas del siglo XVIII y representa unas damas divirtiéndose con un bufón”. La obra fue adquirida por el presidente de la Junta Municipal de Manila, Sr. Arsenio Cruz Herrera, quien encargaría otros dos cuadros al óleo “de asunto a libre albedrío” del artista. [72] Una idea aproximada de las dificultades que Herrer encontraría para adaptarse a la nueva situación de independencia filipina tutelada por Estados Unidos podemos encontrarla en el subsiguiente proceso judicial iniciado en 1905 y conocido como “Caso Herrer contra Herrera”. En efecto, como acabamos de ver, con ocasión de la citada exposición en “El Salón Rojo”, el Sr. Cruz Herrera había encargado dos óleos al pintor Herrer, a los cuales se añadió el encargo de un retrato de Mr. William Howard Taft, anterior Gobernador general americano de las Filipinas. Todas estas obras serían exitosamente expuestas al público en febrero de 1905 y en mayo del mismo año Herrer presentaba una demanda ante el juzgado contra el Sr. Cruz Herrera “por haberse negado este a pagarle ₱890 importe de dos cuadros pintados por D. Joaquín M. Herrer por encargo del demandado”. En marzo de 1907 el Sheriff de Manila ordenaba la subasta de bienes de Cruz Herrera a fin de abonar la deuda contraída a favor del demandante.
En 1905 Herrer fue premiado en el certamen artístico de los Juegos Florales celebrados por el diario “El Mercantil de Manila” para conmemorar el tercer centenario de la publicación del Quijote. La obra galardonada representaba una escena cervantina titulada “Altisidora”, de la que tan sólo conocemos su reproducción en blanco y negro en la prensa de la época. [73] En 1913 está datado el óleo “Geishas”, al parecer pintado durante una visita a Japón y subastado por Christie’s London en 2016. [74] En 1915, en la Panama-Pacific International Exposition celebrada en el Palace of Fine Arts de San Francisco, California, Herrer recibió medalla de plata, por sus obras “The Model” y “Sampling”, exhibidas en la Philippine Section de este certamen y actualmente en paradero desconocido. [75] El cuadrito “Interior Scene”, subastado en 2015 por la filipina León Gallery , fue realizado en una fecha indeterminada y representa el característico espacio interior de Herrer, con luz lateral, cuidadoso detalle en el mobiliario y pinturas dentro de la pintura. [76] Finalmente, una obra de Herrer titulada “Túmulo en una iglesia” se conserva en el UP Vargas Museum de Quezon City. [77] Suponemos que otras obras de Herrer, realizadas durante su etapa filipina, se conservarán en colecciones particulares. [78]
12.- CONCLUSIÓN. El pintor madrileño Joaquín María Herrer y Rodríguez desarrolló una prolongada actividad artística, cuyos extremos cronológicos podrían fijarse, por un lado, en 1862 con la ejecución de la pintura de temática historicista conservada en Albacete y, por otro, en 1913, fecha de la realización de la obra “Geishas”, lo que supone un arco temporal de más de medio siglo de dedicación a la pintura a lo largo de una longeva trayectoria vital. Su carrera pictórica comenzó como pintor pensionado en los círculos artísticos de París y Roma; a este período de formación, seguirían los años de dedicación a la enseñanza en Ciudad Real, a la vez que alcanzaba su plenitud creativa a pesar de las estrecheces del ambiente provinciano; y finalmente, conocería un último período en el que ejercería la docencia y la dedicación a la pintura en la capital filipina de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
La obra conservada de Herrer se reduce hoy a un limitado conjunto de pinturas, mayoritariamente consistente en óleos sobre lienzo presentados a sucesivas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y, en su momento, adquiridos para el Museo Nacional de Pintura y Escultura o bien para otras instituciones públicas. Al escaso número de obras preservadas, cabe añadir la dificultad de su dispersión en distintas ubicaciones por toda la geografía nacional, sin olvidarnos de un número indeterminado de obras preservadas en museos y colecciones filipinas.
El corpus principal de las pinturas de Herrer se halla preservado en el Museo del Prado y está compuesto por 12 obras, cuya dispersión y, a veces, extravío nos dan una idea de la suerte acaecida a la obra de los pintores considerados menores del siglo XIX. Así, de la docena de cuadros de Herrer inventariados como integrantes del Museo del Prado, uno de ellos se halla sin localizar en su depósito (El Emperador Carlos V recibiendo el Viático), otro se ha retirado del inventario por su deficiente estado de conservación (Frailes jerónimos), otros dos se almacenan sin exponer en el Museo del Prado (Una aldeana napolitana y La adoración de la cruz el día de Viernes Santo). Los ocho cuadros restantes formarían parte del conjunto de obras cedidas en depósito que conforman el llamado “Prado Disperso”, de las cuales un número de cinco cuadros se conservan en distintas dependencias administrativas repartidas por el territorio nacional (es el caso de la obra “Carlos V recibe en Yuste la visita de San Francisco de Borja”, que ornamenta el despacho del Subdelegado del Gobierno en Albacete). Solamente, tres obras de Herrer pueden ser contempladas por el público en el Museo de Pontevedra (Confidencias), el Museo de La Rioja (El agua bendita, comendadoras de Santiago) y, en atención a la vinculación asturiana de Herrer, en el Museo de Bellas Artes de Oviedo (Un mercado en un pueblo de Asturias).
Herrer cultivó, con moderado éxito, los géneros del retrato y del paisaje, por lo que cabe inferir del conjunto de la obra conservada y los comentarios en la prensa de su época. Asimismo, probó fortuna con el género de historia, inspirándose hasta en tres ocasiones en la temática de los últimos días de Carlos V en Yuste. Sin embargo, el género donde más brillaron sus cualidades pictóricas fue en la pintura de interior, bien de clausura monástica o bien de ambiente burgués, en donde destaca su tratamiento del color y del delicado detallismo en la reproducción de telas, tapices, alfombras, tibores, pinturas dentro de la pintura, etc.
El artista participó en sucesivas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, obteniendo en ellas las cuatro distinciones siguientes: Menciones honoríficas especiales en 1862 y 1864, Tercera medalla en 1866 y Segunda medalla en 1892. En algunos casos, la prensa de la época se hizo eco positivo de sus contribuciones a las sucesivas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, valorando tibiamente los progresos de Herrer en sus creaciones artísticas, especialmente en materia de “grata entonación y bello colorido”. Sin embargo, en otros casos, los comentarios negativos se centraron en incorrecciones de dibujo, dificultades en la distribución de los personajes en la escena y, en especial, se recriminaba al artista el exceso de superficialidad y la falta de trascendencia en los triviales asuntos de su pintura.
En conjunto, desde una perspectiva actual, Herrer puede considerarse como un relevante pintor realista de escenas históricas y de interiores monásticos o burgueses, donde destacaron su excepcional capacidad para el exquisito detallismo en el tratamiento de decoración, telas y colores. Su trayectoria vital y artística se divide en tres etapas fundamentales. En primer lugar, como pintor pensionado completó su formación pictórica en París y Roma, integrado en el círculo de Mariano Fortuny, Ricardo de Madrazo y otros pintores contemporáneos. A continuación, durante una docena de años, ejercería como profesor interino de Dibujo en el Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real, desde donde continuaría participando en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Seguiría un período final poco conocido en Filipinas, donde se mostraría igualmente activo en la docencia y la creación artística.
La obra conservada de Herrer se halla, lamentablemente, reducida a un escaso número de pinturas dispersas entre colecciones privadas e instituciones públicas. Un ejemplo revelador es el caso de las doce obras vinculadas a los fondos del Museo del Prado, de las cuales tan sólo tres se hallan en depósito en museos de distintas capitales de provincia, mientras otras cinco pinturas se encuentran cedidas a otras tantas instituciones cuyas dependencias no son accesibles para visitantes. Esperamos que estas líneas hayan contribuido a difundir la figura y producción artística del pintor Joaquín María Herrer, a la vez que hayan servido para reivindicar la necesidad de ordenar su legado y abrir al público el conocimiento de su obra.
[1] Un breve resumen de la evolución del Prado disperso en Albacete puede verse en el artículo de Pascual Clemente López, “Artes plásticas en el Museo”, páginas 93-105 de “40 años de museos en democracia: el Museo de Albacete”, Instituto de Estudios Albacetenses, 2018. Un censo de obras del Prado disperso en Albacete encontramos en el catálogo de Adela Espinós, Mercedes Orihuela Maeso, Mercedes Royo-Villanova y Guadalupe Montserrat Sabán Godoy, “El Prado disperso: Cuadros depositados en Murcia y Albacete”, Boletín del Museo del Prado, Vol. 6, Nº. 18, 1985, págs. 165-178. Los datos generales sobre todas las obras de Ferrer conservadas en el Museo del Prado se han consultado en los siguientes catálogos del mencionado museo:
[2] Los datos biográficos generales de Joaquín María Herrer proceden del clásico estudio de Manuel Ossorio y Bernard, “Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX”, Madrid, Primera edición, 1868, Tomo I, págs. 336-337 y Segunda edición, 1883-1884, Tomo I, pág. 332. Se trata de una fuente de información incompleta ya que la Galería de Ossorio y Bernad se publicó años antes del fallecimiento de Joaquín Herrer. Hemos documentado la participación de Herrer en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes en el clásico estudio de Bernardino de Pantorba, “Historia y crítica de las Exposiciones de Bellas Artes celebradas en España”, Madrid, 1980, pág. 420. Adicionalmente, hemos consultado datos biográficos en la web del Museo del Prado https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/herrer-y-rodriguez-joaquin-maria/bceabcea-e70d-463a-b2e6-2a909c529b3a y en la Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Joaqu%C3%ADn_Mar%C3%ADa_Herrer .
[3] La fotografía “Grupo de artistas españoles del siglo XIX” fue tomada por Alonso Martínez y Hermano, en Madrid ca. 1857. En la imagen, junto aa Herrer, se identifican, entre otros, a los siguientes pintores: Carlos Haes, Federico Madrazo, Raimundo Madrazo, Ricardo Zamacois, Ricardo Balaca, etc. La foto se conserva en la BNE Digital: https://bnedigital.bne.es/bd/es/card?id=079fff93-e81f-4269-a034-09286162de55 .
[4] Se informa de la beca parisiense en Las Letras y las artes, 02/12/1859, n.º 6, pág. 26: “Tenemos una satisfacción en anunciar á nuestros lectores, que don Joaquin María Herrer pensionado por el gobierno español para estudiar en el estranjero el noble arte de la pintura, acaba de obtener un triunfo lisongero al ser admitido como alumno en la Academia imperial de Francia después de una rigorosa oposición. Fueron 100 los opositores, y solamente 8 los agraciados. Entre estos se distinguió asimismo nuestro joven compatriota”. Louis Dussieux, en « Les artistes français a l'etranger », París, 1876, pág. 381, presenta a Herrer como « élève de l’école des Beaux-Arts de Paris et de Gleyre ». La relación con Raimundo de Madrazo es mencionada en la siguiente referencia: “Sabemos por las inconclusas Memorias de Raimundo [de Madrazo] que décadas atrás, al día siguiente de instalarse en París en enero de 1862, había acudido al Museo del Louvre acompañado del pintor Joaquín Herrer”, según Amaya Alzaga Ruiz, “El cuadro del Recibimiento de Colón por los Reyes Católicos de Raimundo de Madrazo: del Senado español a Nueva York”, junio, 2014, Archivo Español de Arte 87(346), págs. 119-137.
[5] El Gobierno, 01/04/1865, pág. 3.
[6] La identificación de los presentes en la fotografía de Villa Martinori puede verse en el artículo “El entierro de Fortuny dibujado por Pradilla”, publicado en el blog “Cuaderno de Sofonisba” con fecha de 24/11/2017, http://cuadernodesofonisba.blogspot.com/2017/11/entierro-de-mariano-fortuny-por.html . En una semblanza del difunto Mariano Fortuny, publicada en La Ilustración artística, Barcelona, 07/10/1895, págs. 675-676, Rafael Balsa de la Vega refiere una anécdota del recordado pintor, de la que fueron testigos los amigos reunidos “en casa del insigne pintor, el notable artista Tapiró, otro llamado, si no recuerdo mal, Herrer, y algunos artistas y amigos más, con la señora de Fortuny y las de otros colegas de la colonia española en Roma”.
[7] La referencia a la labor de Herrer como tasador de los bienes dejados por Fortuny puede verse en Carlos G. Navarro, “Testamentaría e inventario de bienes de Mariano Fortuny en Roma”, Locus amoenus, N. 9 (2007-2008), págs. 319-349. El dibujo de Pradilla se publicó en “La Ilustración española y americana”, 15/12/1874, pág. 279. La identificación de los presentes en el dibujo de Pradilla procede del artículo “El entierro de Fortuny dibujado por Pradilla”, publicado en el blog “Cuaderno de Sofonisba” con fecha de 24/11/2017, http://cuadernodesofonisba.blogspot.com/2017/11/entierro-de-mariano-fortuny-por.html .
[8] La noticia sobre el galardón a las pinturas de Herrer y de Esquivel puede verse en Boletín de Arte en España, 30/11/1862, pág. 1. Los versos de Manuel del Palacio proceden de su obra “Función de desagravios”, 1862, pág. 41. Una fotografía en blanco y negro de la obra de Esquivel realizada por Juan Laurent y Minier puede encontrarse en https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/visita-de-san-francisco-de-borja-alemperador/ea4a908c-4b4c-47b3-8532-7592a2cf1a08 . La fotografía actual que reproducimos procede de https://x.com/catedralsegovia/status/1308083998615375880 .
[9] La imagen de la obra de Robert-Fleury está tomada de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Joseph-Nicolas_Robert-Fleury_(1797-1890)_-_Charles_V_at_the_Monastery_of_San_Jer%C3%B3nimo_de_Yuste_-_P361_-_The_Wallace_Collection.jpg .
[10] Un álbum de fotografías de pintura del siglo XIX dedicada a Carlos V en Yuste puede verse en https://www.flickr.com/photos/bibliotecavirtualextremena/albums/72157695643447550/ y en https://oa.upm.es/39850/2/Tesis_Ballarin_V1_2.pdf
[11] La referencia a la cesión en depósito del Museo del Prado puede verse en el artículo de Pascual Clemente López, “Artes plásticas en el Museo”, págs. 93-105, de “40 Años de museos en democracia: el Museo de Albacete”, Instituto de Estudios Albacetenses, 2018. La fotografía de Laurent en https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/carlos-v-recibe-en-yuste-la-visita-de-san/503f5261-dcbf-4bdf-bde2-1b3d2ec94503 . La referencia a las exposiciones en que la obra ha participado se enumeran en la ficha técnica de la web del Museo del Prado https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/carlos-v-recibe-en-yuste-la-visita-de-san/4a90ef06-deae-4780-bafd-5f22618ef754
[12] La referencia a las obras de Herrer aportadas a la Exposición de 1864 aparece, entre otros, en El Contemporáneo, 14/12/1864, pág. 3; y La Esperanza, 14/12/1864,pág. 3. En La Esperanza, 09/01/1865, pág. 4, se mencionan dos cuadros costumbristas de Herrer en la Exposición de 1864: “En este género [de costumbres] también tiene algunos cuadritos el Sr. Herrer, que son: María Teresa y La carta de recomendación, notables por varios conceptos”. En el Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864, Madrid, 1864, pág. 36, sin embargo, se menciona la participación de Herrer con tres obras: “María Teresa (estudio)”, “La carta de recomendación” y “Últimos días de Carlos V”. La referencia al galardón obtenido por Herrer en este certamen se publica, por ejemplo, en El Progreso constitucional, 22/01/1865, pág. 3; y en La Esperanza, 24/01/1865, pág. 3.
[13] El envío de la obra de Herrer desde París se manifiesta en El Eco del país, 06/04/1863, pág. 3; y El Diario español, 07/04/1863, pág. 3. En el primero de ambos rotativos se lee: “Varios de los pintores españoles residentes en París están concluyendo los cuadros que piensan mandar a la exposición; entre otros el señor Rico trata de presentar tres bonitos paisajes; Herrer un Carlos V; Ruipérez un cuadrito…”. Unos meses más tarde, El Museo universal, 05/06/1864, pág. 1, anticipaba que “el señor Herrer, también pensionado en la capital de Francia, envía su gran lienzo que representa a Carlos V en los últimos días de su vida, un cuadro de género y un estudio del natural”. Igualmente, se da la noticia del envío desde París en El Arte en España: revista quincenal de las artes del dibujo, Tomo III, 01/01/1864, pág. 39: “Los pensionados Sres. Rico y Herrer han remitido recientemente sendos cuadros de envío que demuestran claramente los adelantos que hacen en el Arte, y que corresponden dignamente a lo que de ellos debía esperarse”.
[14] La imagen de “La mort de Charles Quint” procede de https://fine-arts-museum.be/fr/la-collection/charles-degroux-la-mort-de-charles-quint .
[15] El primer comentario de prensa, firmado por el crítico José María Doménech, procede de La Esperanza, 04/01/1865, pág. 3. El segundo comentario, firmado por Almaviva, está tomado de El Reino, 13/01/1865, pág. 3.
[16] La visita a la reina Isabel II se reseña en Las Noticias, 12/05/1865, pág. 2; y La Razón española, 12/05/1865, pág. 3. La referencia a su actual ubicación se indica en https://www.flickr.com/photos/bibliotecavirtualextremena/43860651265/in/album-72157695643447550
[17] La información sobre el premio a la napolitana retratada por Palmaroli aparece en El Reino, 19/11/1862, pág. 2. Otra napolitana de Palmaroli debe ser la pintura anunciada en la web de Subastas Segre https://www.subastassegre.es/es/lote/00000157-2161-2161/103-36-lote-103-vicente-palmaroli-campesina-napolitana . Sobre la campesina napolitana de Rosales, se informa lo siguiente en un artículo de Juan Carlos Ruiz Souza publicado en la revista digital “Claroscuro”, 28/07/2009: “Durante su estancia en Roma, al igual que tantos otros pintores allí extranjeros, [Rosales] quiso retratar a Pascucia, una típica campesina o ciociara del Lacio que vendía sus productos del campo en la capital y que sirvió también de modelo para aumentar el jornal” (artículo completo disponible en la web https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/julio_09/28072009_02.htm ). Sobre la ubicación de la obra de Díaz Carreño “Ciociara a la ventana”, se señala en José Luis Díez, “Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado: catálogo general”, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2015, págs. 144-145: “El edificio de la Audiencia Territorial de Albacete se demolió en 1975 y los cuadros se dispersaron por varias instituciones de la ciudad, desconociéndose su actual paradero”. La obra sin identificar del pintor Benito Mercadé y Fábregas (1821-1897), muy similar a “Una aldeana napolitana” de Joaquín Herrer, se ve en una fotografía en blanco y negro conservada en la Biblioteca Nacional de España con la signatura 17/11/144. https://bnedigital.bne.es/bd/es/card?id=4284f1d3-da0c-4c70-b6b7-486ab97acc50&page=1. El retrato de napolitana por Herrer figura en el catálogo “Dublin International Exhibition of Arts and Manufactures, 1865: Official catalogue”, pág. 147.
[18] Según Francisca Villalba Salazar, “El Prado disperso: Cuadros depositados en Palma de Mallorca”, 2017; y según José Luis Díez (dir), “Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado. Catálogo General”, 2015, pág. 291. Una idea del estado de pésima conservación se aprecia en la correspondiente fotografía del Fichero Iconográfico de la Fundación Universitaria Española: https://ficonofue.fuesp.com/ficha/13754 . En la actualidad, el lienzo “Frailes Jerónimos” de Herrer no figura en el catálogo de la web del Museo del Prado.
[19] Un estudio imprescindible sobre los cuadros de género dedicados a la vida monástica por Herrer y otros pintores decimonónicos puede verse en Pedro J. Martínez Plaza, “La clausura monástica femenina en la pintura española del siglo XIX“, en “La Clausura femenina en España e Hispanoamérica: historia y tradición viva / coord. por Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, Vol. 1, Tomo 1, 2020, págs. 77-98.
[20] La relación de las dos obras de Herrer presentadas a la Exposición de 1866 se relaciona en el Diario oficial de avisos de Madrid, 17/02/1867, pág. 1; y en El Español, 17/02/1867, pág. 2. La concesión de la medalla de tercera clase se notifica en La Época, 16/02/1867, pág. 4. La recomendación para la adquisición de “El agua bendita” se publica en El Pensamiento español, 07/05/1867, pág. 3. La procedencia parisina de la aportación de Herrer a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866 se manifiesta en La Correspondencia de España, 21/01/1867, pág. 3: “El joven pintor D. Joaquín Herrer, que se halla en París perfeccionándose como artista al lado de los de mayor nombradía, ha enviado para la exposición de Bellas Artes de Madrid, dos notables cuadros, de uno de los cuales, que representa “La entrada de las monjas de Santiago en el coro” hacen los inteligentes grandes elogios. Celebraremos que el público de esta corte confirme con su fallo la buena opinión que del artista y de su obra tienen en la capital de Francia”.
[21] La fotografía de J. Laurent y Minier puede verse en https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-chocolate/61e22fa2-f60d-4ab6-b217-1da51b4f4623 . La obra “Le chocolat” se incluye, en efecto, en “Exposition Universelle de 1867 a Paris: catalogue général”, París, 1867, pág. 187.
[22] El comentario laudatorio firmado por Juan García se publicó en La Época, 23/05/1867, pág. 2.
[23] La positiva crítica firmada por las siglas F. de P. M. puede verse en La Época, 29/01/1867, pág. 3. Otra mención positiva se publicaría en Gil Blas, 17/02/1867, pág. 4, donde se incluía a nuestro pintor en la nómina de “artistas cuyos adelantos son visibles en la presente Exposición”. En el mismo diario Gil Blas, 10/02/1867, pág. 2, el crítico Federico Balart expresaba un moderado aprecio por los avances pictóricos de Herrer en la Exposición de 1866: “Hoy estamos en la sala de los hombres perseverantes. (…) ¿No hallamos aquí también al Sr. Herrer, aplicado siempre y acertado con frecuencia? Yo no sabré decir si sus dos cuadros merecen el dictado de buenos, pero no titubeo en darles la calificación de agradables”.
[24] La crítica se publicó en el libro de José García, “Las Bellas Artes en España: 1866”, Madrid, 1867, págs. 118-119: “Desesperábamos ya de encontrar en las obras, hasta hoy de escasa importancia, de este artista, pensionado en París el producto de ocho ó más años de estudio, cuando ha aparecido al fin dando señales evidentes de resultados más satisfactorios, lo cual no es de extrañar si se recuerdan otros talentos que, no porque se desarrollaran tarde, dejaron de ser positivos. El adelanto hecho por el Sr. Herrer en una gran cualidad es tanto más admirable, cuanto que siempre lo hemos encontrado desprovisto de ella. Aludimos á la grata entonación y bello colorido que se observan en las dos pinturas expuestas, y especialmente en la del Agua bendita, de las Comendadoras de Santiago, de paso para el coro. Esta sencilla composición expresa su pensamiento, y nadie dejará de adivinar que van pasando de una a una poseídas de devoción cristiana. Es cuanto a favor de su trasparencia puede verse en el fondo, y por ser algo trivial no nos satisface por completo. Hubiéramos preferido también alguna más variedad en los tipos y menos espacio para la solería de la sala. Idénticas observaciones hacemos del otro lienzo, El chocolate, en cuanto a la idea que lo ha producido; y si en Las Comendadoras hay algo de sentimiento religioso que esparza en ellas cierto dulcísimo perfume, en el presente hallamos una superficialidad ajena del verdadero arte. Felicitamos, sin embargo, al autor que busca y halla medios mejores para alcanzar su prestigio. Fáltale solo que, persuadido de las prescripciones con que hemos encabezado esta sección, y de las especiales que nos ha sugerido el análisis de sus obras, procure obtener en las posteriores fines más elevados”.
[25] El crítico Juan de Dios de la Rada y Delgado dio a la luz el referido comentario en El Museo universal, 24/03/1867, pág. 90: “De agradable color y entonación, y pintados con gracia y espontaneidad, ha ofrecido el señor Herrer, dos cuadros, El agua bendita en las comendadoras de Santiago, y El chocolate en un convento. Pero como no bastan las condiciones apuntadas para constituir una obra de arte, como los asuntos de estos lienzos son de escaso interés, esperamos ver a su autor en obras de más importancia, para poder juzgarle con acierto”
[26] El comentario completo de Gregorio Cruzada Villaamil, publicado en El Arte en España, Madrid, 1867, número 6, páginas 29-30 (y también publicado en La Reforma, 15/02/1867, pág. 3), dice así: “Un género insulso, que nada dice, que nada expresa, y por lo tanto que no debiera ser tratado por el arte, sobre todo con las pretensiones que le vemos, es el que cultiva el Sr. Herrer. No sabemos qué idea ha guiado sus pinceles en sus dos obras (núms. 216 y 217), El agua bendita, Comendadoras de Santiago y El chocolate. Si la intención del Sr. Herrer ha sido presentar dos cuadritos de buen color y grata entonación, ha conseguido por completo su deseo, principalmente en el de las Comendadoras de Santiago. Como este joven pintor ofrece en esta Exposición notable adelantamiento, más del que podíamos sospechar de sus anteriores lienzos, hay que exigirle que sea artista, que al enamorarse de un efecto que vea en el natural, le traslade al lienzo como parte o accidente de una idea que encierre algún pensamiento, que enseñe algo, que diga algo al alma, y que no sólo agrade a los ojos. En una palabra, que recuerde que si el arte no expresa algún pensamiento grande, alguna idea noble y generosa, algún carácter determinado, no realiza su principal misión: que pintar por pintar sin expresar nada, más se asemeja al producto de una máquina que al de un ser inteligente. Y todo esto le hacemos recordar al Sr. Herrer porque en sus cuadros hallamos condiciones de pintor, y desearíamos verlas empleadas, no en asuntos triviales, que no debieran pintarse por insulsos, sino en escenas de alguna importancia, de cualquier orden de ideas, que legítimamente deba el arte reproducir”.
[27] Manuel Ossorio y Bernard, “Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX”, Madrid, 1868, Tomo I, páginas 336-337.
[28] Álbum salón: revista quincenal ibero-americana de literatura y arte, Barcelona, 23/01/1898, pág. 122.
[29] La información procede de las webs https://www.subarna.net/es/subasta/20-junio-2019_187-001?oldpage=&oldlot=&order=&total=&description=herrer&reference=&category=6§ion= y https://www.mutualart.com/Artwork/The-Jester/3D0F0F15FC637203 .
[30] La referencia a la adquisición de “Un mercado en un pueblo de Asturias” puede verse en El Constitucional, 20709/1876, pág. 3; y La Mañana, 21/09/1876, pág. 3.
[31] El “Retrato de Mariano Suárez-Pola Gutiérrez” se publica en el estudio de Emilio Marcos Vallaure y otros, La fábrica de vidrios de Cifuentes, Pola y Cía. Oviedo, 1991. Catálogo de la exposición en el Museo de Bellas Artes de Asturias, pág. 26. Conocemos otro retrato realizado, en fecha indeterminada, a su esposa María Ángeles Marcher, conservado por los descendientes húngaros del hijo del matrimonio, César María Herrer, según se publica en https://www.facebook.com/photo/?fbid=10206006904929796&set=pcb.2098256823620438 (publicación de Ronaldo Samson Adoptante en el grupo de Facebook “Oficialización del Español en Filipinas”).
[32] Su posición como profesor interino de Dibujo en el Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real consta en la Guía oficial de España correspondiente a los años 1878, pág. 760; 1879, pág. 770; 1881, pág. 712; 1882, pág. 712; 1883, pág. 736; 1885, pág. 691; 1886, pág. 7011; 1887, pág. 707; 1888, pág. 689; e inclusive 1889, pág. 675. Una información más exacta se ve en la serie de Memorias del Instituto de Enseñanza Secundaria de Ciudad Real, disponibles en la Biblioteca Digital de Castilla-La Mancha (BIDICAM): Memoria leída el día 1 de octubre de 1876 en la solemne apertura del Instituto de 2ª Enseñanza de Ciudad Real, pág. 5; Memoria leída el día 1 de octubre de 1877 en la solemne apertura del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real, Cuadro Nº 1; Memoria leída el día 1 de octubre de 1878 en la solemne apertura del Instituto de 2ª Enseñanza de Ciudad Real, Cuadro Nº 13; Memoria acerca del estado del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1878 a 1879, pág. 37; Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de 2ª Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1879 a 1880, pág. 41; Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso académico de 1880 a 1881, pág. 37; Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1881 a 1882, pág. 15; Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1882 a 1883, pág. 39; Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza durante el curso de 1883 a 1884, pág. 44; Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso académico de 1884 a 1885, pág. 41; Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de 2ª Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1885 a 1886, pág. 49; Memoria acerca del estado del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1886 a 1887, pág. 47; Memoria acerca del estado del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1887 a 1888, pág. 8; y Memoria acerca del estado del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1888 a 1889, pág. 10. (donde se deja constancia del agradecimiento hacia su labor y se expresa el deseo de que ”tenga por seguro el Sr. Herrer que le acompañará nuestro cariño donde quiera que la suerte le lleve”).l
[33] Herrer consta como profesor de Francés desde 1881-1882 hasta octubre de 1883 según la Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1881 a 1882, pág. 15; y la Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza durante el curso de 1883 a 1884, pág. 12. Figura como Secretario desde 1887-1888 hasta 1888-1889 según la Memoria acerca del estado del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1887 a 1888, pág. 8; y la Memoria acerca del estado del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1888 a 1889, pág. 7.
[34] Ángel Andrade y Carlos Vázquez Úbeda son considerados discípulos de Herrer según sus respectivas fichas en la web del Museo del Prado: https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/andrade-y-blazquez-angel/ab1c5c39-4365-42d3-bbd6-08da6ea2b1ff?searchMeta=andrade y https://www.museodelprado.es/recurso/vazquez-ubeda-carlos/5d52c69a-7963-4c33-9f3a-17d921c01f8b . Se presenta a Ángel Andrade como “discípulo” de Herrer en: Jacinto Octavio Picón, “Exposición Nacional de Bellas Artes”, Madrid, 1890,págs. 19-21 (se incluye reproducción de la obra premiada de Andrade “El Aniversario”); igualmente en el “Catálogo de la Exposición Internacional de Bellas Arte 1892”, pág. 18; en el “Catálogo oficial de la Exposición Nacional de Pintura, Escultura y Arquitectura de 1910”, pág. 11; y en el “Catálogo Oficial de la Exposición Nacional de Pintura, Escultura y Arquitectura de 1912”, pág. 8. Se presenta a Herrer como “maestro” de Carlos Vázquez Úbeda en el diario La Fe, 27/09/1886, pág. 3 (citando un artículo del periódico manchego “El Labriego”). César María Herrer figura como alumno del Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real en la Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de 2ª Enseñanza de Ciudad Real durante el curso de 1879 a 1880, pág. 27.
[35] La Ilustración española y americana, 28/02/1882, págs. 141-142.
[36] Memoria acerca del estado del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Ciudad Real durante el curso académico de 1884 a 1885, pág. 12. El listado de cuadros remitidos al Instituto de Segunda Enseñanza de Ciudad Real se publicó en La Iberia, 12/11/1884, pág. 2.
[37] El Diario español, 28/03/1887, pág. 2; y El Diario español, 21/05/1887, pág. 2.
[38] El Globo, 01-05-1881, pág. 3, citando un comentario del diario ciudadrealeño El Labriego.
[39] La noticia de la doble participación de Herrer en la Exposición de Pintura del Círculo de Bellas Artes de 1880 se da en La Ilustración española y americana, 15/12/1880, pág. 366 (el artista figura por error como “Ferrer”). Un dibujo de “La adoración de la cruz el día de Viernes Santo” realizado por Pla y Valor se reproduce en la Ilustración ibérica de Barcelona, 09/04/1887, págs. 5 y 14, donde se ofrece el siguiente comentario: “Es muy agradable este cuadro por su simpática composición y reproduce con perfecta fidelidad el espectáculo que presenta el coro de un convento de monjas en el solemne acto de la adoración, armonizando perfectamente los personajes con los accesorios y estando muy bien entendida la expresión de las figuras bajo el dominio de la impresión que las domina”. Finalmente, las diferencias con la capilla de Florencia se explican en Pedro J. Martínez Plaza, op. cit., pág. 94.
[40] La Política, 02/01/1881, pág. 3.
[41] El Estandarte, 08/04/1881, pág. 1.
[42] Citamos la opinión de El Labriego según copia del texto original reproducida en El Globo, 01/05/1881, pág. 3.
[43] Los comentarios negativos proceden respectivamente de: El Fígaro, 13/06/1881, pág. 2 (firmado por el Conde de Almaviva); El Globo, 08/06/1881, pág. 2; y Crónica de la música, 08/06/1881, pág. 3. Los versos están tomados de José Mariano Vallejo, “Catálogo cómico-crítico de la Exposición de Bellas Artes de 1881”, Madrid, 1881, pág. 109.
[44] Según José Luis Díez, “Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado: catálogo general”, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2015, pág. 292.
[45] La noticia de este retrato real se da en La Correspondencia de España, 16/11/1882, pág. 2: “se recibió en Salamanca y se expuso al público en el suntuoso salón de sesiones de la casa consistorial el bellísimo y artístico retrato de S. M. el rey, que ha de colocarse en el salón principal de la nueva audiencia , obra debida al pincel acreditadísimo del Sr. D. Joaquín María Herrer, catedrático de dibujo del instituto provincial de Ciudad Real”.
[46] En el Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884, pág. 65, la aportación de Herrer a la Exposición de 1884 se titula “El pasatiempo”, si bien en El Siglo, 02/06/1884 , pág. 3, consta como “Un cuadro de ‹‹Costumbres españolas››”.
[47] Comentario de Eduardo de Palacio en El Imparcial, 01/06/1884, pág. 2.
[48] Comentarios, respectivamente, de José Nin y Tudó en El Estandarte, 25/06/1884, pág. 1; y Manuel Pla y Valor en La Ilustración ibérica, Barcelona, 28/06/1884, págs. 407-410.
[49] Adquirido en virtud de Real Orden de 27-6-1885 con destino al Museo del Prado y depositado en la Diputación de Zamora por R.O. de 3-8-1901. Esta pintura de Herrer, junto con “El agua bendita, comendadoras de Santiago”, formaron parte de la colección inicial del Museo de Arte Moderno, según el “Catálogo provisional del Museo de Arte Moderno”, Madrid, 1900, págs. 47-48.
[50] La valoración crítica de “Jaque mate” por el crítico H. Giner de los Ríos se encuentra en El Mundo, 14/06/1887, pág. 1. Los versos proceden de Enrique Segovia Rocaberti, Catálogo humorístico en verso de la Exposición Nacional de Bellas Artes, 1887, página 39.
[51] La adquisición de la obra para el Prado se publica en la Gaceta de instrucción pública, 15/11/1890, pág. 6.
[52]La imagen que reproducimos procede de la web https://ejercito.defensa.gob.es/museo/en/Galerias/documentos/20190308_HOJA_DE_SALA_REAL.pdf . El comentario crítico está tomado del artículo de Francisco José Portela Sandoval, “La Escultura y la Pintura en el Museo del Ejército”, Militaria: revista de cultura militar, Nº. 9, 1997, pág. 31.
[53] Pedro J. Martínez Plaza, op. cit, pág. 94, sugiere, además, la posibilidad de que la imagen de la Virgen en el cuadro de Herrer sea la “popular imagen gótica de la Virgen, apodada “La porterita” (hoy en el Museo Diocesano de Ciudad Real)” y venerada en el convento de Las Terreras.
[54] La relación de obras presentadas en la Exposición de 1892 por Herrer padre e hijo se ofrece en el “Catálogo de la Exposición Internacional de Bellas Artes: 1892” pág. 89. La noticia de sendos premios a Herrer padre y a Herrer hijo se da en la Gaceta de instrucción pública, 05/12/1892, pág. 913.
[55] El Imparcial, 30/11/1892, pág. 1.
[56] Los comentarios de Santiago Puig se publicaron en La Iberia, 04/11/1892, pág. 2, y 03/12/1892, pág. 2. Asimismo, la obra de Herrer presentada a la Exposición de 1892 era considerada como “un cuadro muy discreto” por el crítico “B. de D.” en El Correo español. 16/11/1892, pág. 3.
[57] La Gaceta de instrucción pública, 25/11/1889, pág. 3.
[58] La convocatoria de oposiciones a Cátedras de Dibujo y relación de aspirantes puede verse en la Gaceta de Madrid, 13/02/1889, págs. 407. El resultado positivo en las oposiciones a Cátedra de Dibujo para el aspirante Julio Carrilero Gutiérrez se notifica en la Gaceta de instrucción pública, 25/08/1889, pág. 6, y en la Gaceta de instrucción pública, 05/09/1889, pág. 5.
[59] Su nombramiento se produjo por “Real órden núm. 225 de 1.º de Febrero próximo pasado [1893]” en la que es presentado como “Profesor de Dibujo que ha sido del Instituto de 2.ª enseñanza de Guadalajara”, según la Gaceta de Manila, 17/03/1893, pág. 1.
[60] La posición académica de Herrer es mencionada en la Guía oficial de España de los años 1895, pág. 800; 1896, pág. 805; 1897, pág. 808; y 1898, pág. 805.
[61] El Heraldo de Madrid, 19/07/1893, pág. 4.
[62] Diario de Manila, 23/02/1894, pág. 3; y El Comercio de Manila, 22/2/1894, pág. 3.
[63] El Comercio de Manila, 22/02/1895, pág. 3; y La Oceanía española, 23/02/1895, pág. 3.
[64] El Amigo del pueblo, Manila, 09/08/1894, pág. 3.
[65] Según la ficha de César María Herrer en la web del Museo del Prado: ” Viajó a Roma para ampliar sus estudios y vivió en París, Amsterdam, Madrid y Venecia antes de establecerse definitivamente en Budapest” https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/herrer-y-marcher-cesar-maria/e76daff5-bb4a-4079-b9fd-9c2b5df1b787 . En 1897, El Correo español, 05/10/1897, pág. 1, informaba de que Herrer hijo “actualmente estudia en Múnich”.
[66] El Comercio de Manila, 06/12/1900, pág. 4.
[67] El Comercio de Manila, 23/02/1901, pág. 4 y 01/03/1901, pág. 4.
[68] “El tricentenario de la Universidad de Santo Tomás de Manila. Relación de las fiestas, actos y certámenes celebrados en esta ciudad de Manila durante los días 16, 17, 18, 19 y 30 de diciembre del año 1911”, 1912, páginas 461 y 475-476.
[69] El dato se repite en sucesivas ediciones del “Catalogue announcements by The University of the Philippines”, correspondientes a los años de 1911-1912 a 1916-1917.
[70] Un resumen actualizado de los años filipinos de Herrer puede verse en el artículo “La Segunda Escuela de Pintura de Manila, 1850-1898”, publicado en el blog “Cuaderno de Sofonisba” con fecha de 09/07/2019 https://cuadernodesofonisba.blogspot.com/2019/07/la-ensenanza-de-la-pintura-en-filipinas.html .
[71] Una publicación en 2019 de Ronaldo Samson Adoptante en el grupo de Facebook “Oficialización del Español en Filipinas” ha explicado recientemente cómo se realizó el redescubrimiento de la tumba de Herrer y de qué manera esta noticia permitió a los herederos húngaros de César Herrer y Marcher conectar con el desconocido destino de su bisabuelo español. En la publicación de Facebook se dan a conocer fotografías de Herrer padre, Herrer hijo, sus descendientes actuales y el busto de la olvidada tumba de Herrer https://www.facebook.com/groups/oficializaciondelespanolenfilipinas/posts/2098256823620438/ . La noticia causó impacto en la prensa filipina actual con titulares como: “Long Lost Grave of 19th Century Master Painter Found in the Philippines”, “Tomb of 19th century master Spanish painter found in La Loma cemetery”, etc. Aparte del busto y de las fotografías publicadas en esta comunicación de Facebook, tenemos constancia de que Herrer fue retratado en un grabado por el pintor filipino Vicente Rivera y Mir (1872-1954), según Diario de Manila, 21/03/1894, pág. 3.
[72] El Comercio, Manila, 21/4/1904, pág. 4: “En el Salón Rojo. Uno de los cuadros que había expuestos en la Exposición de pinturas denominada “El salón rojo”, establecida en la calle de Carriedo y de que hablábamos días pasados, ha sido adquirido por el Sr. Cruz Herrera, presidente de la Junta Municipal de esta capital, que con ello y con el encargo que ha hecho, en ese establecimiento, de cuatro cuadros al óleo, de 120 X 90 centímetros, de asunto a libre albedrío de D. Eusebio Santos y D. Joaquín Herrer, encargados de pintarlos, ha demostrado su buen gusto y su decidido propósito de proteger a los artistas. El cuadro adquirido por el Sr. Cruz Herrara es un bonito óleo, del Sr Herrer, cuyo asunto, de colorido valiente y hermosos dibujo y composición, es costumbres cortesanas del siglo XVIII y representa unas damas divirtiéndose con un bufón”. El cronista Pepe Verdades refería su visita al estudio de Herrer en El Comercio, Manila, 23/01/1905, pág. 3: “Dos cuadros. Hace ya algunos meses que, con ocasión de una visita que tuve el gusto de hacer al estudio del distinguido pintor don Joaquín M. Herrer, dediqué unas cuartillas á un precioso cuadro que había visto recién terminado en aquel estudio, cuadro que era el primero de una pareja encargada por el Sr. D. Arsenio Cruz Herrera al Sr. Herrer, dejándole en libertad completa para la elección de asuntos. Bueno fue el acuerdo del Sr. Cruz Herrera y de ello se congratulará cuando vea el resultado al dejar al arbitrio del artista la libre elección de motivo, porque sin cortapisas ni pies forzados la inspiración resulta más franca y más expontánea y sus frutos más brillantes y perfectos. Los dos cuadros están ya terminados, y ayer mañana tuve el placer de admirarlos en el estudio del señor Herrer. Si del primero, al que me permití titular “el retrato de la “dalaga,” dije, cuando de él hablé, que era una filigrana de ejecución, un dechado de primores y un cuadro, en fin, bastante a dar nombre, si no le tuviese ya muy bien cimentado, al Sr. Herrer, del segundo, del que completa el “pendant”, al que bautizaré “haciendo música”, solo tendría que poner debajo de aquellas apreciaciones, “ídem, idem per idem.” —¿Cuál le gusta a V. más de los dos?, me preguntó el Sr. Herrer, cuando miraba extasiado las dos preciosas producciones de su pincel. —¿Cuál?... permítame V., maestro, que le conteste parodiando al “pobre Valbuena” que al preguntarle el Sr. Serapio “¿hay algo mejor en el mundo que una mujer?” él le contesta “dos”. Sí, maestro, para mí los dos son mejores; tanto me gusta el uno como el otro, porque en ambos la elección y ejecución del asunto, la luz, lo que llaman Vds. el ambiente, la tonalidad, la perspectiva, son perfectas y admirablemente entendidas. Y en los detalles, las figuras resultan magistralmente colocadas y dibujadas, a pesar de la insuperable dificultad con que aquí tropiezan Vds. de no encontrar modelos, así las paguen á peso de oro. Fina preocupación necia que “en el vestido” es injustificada, pues con ello nada puede padecer la honestidad ni el recato de la más pudibunda. Resabios todavía de preocupaciones rancias mandadas retirar.. . . En el “ropaje” y en las telas una maravillosa filigrana; esa saya de jusi granate que trasluce la blanca enagua y esas camisas que velan y enseñan el desnudo de los brazos son un portento de transparencia, maestro, y los rasos y las sedas y hasta el terciopelo del tapete del velador parecen reales y verdaderos, demostrando una labor concienzuda y perfecta. No sé si se expondrán en algún establecimiento esos dos hermosos cuadros, si tal hicieran, recomiendo á los lectores procuren verlos, entónces apreciarán la justicia con que a su autor Sr. Herrer tributo un aplauso, insignificante por ser mío, y con la que felicito al Sr. Cruz Herrera por el buen gusto artístico que demuestra al encargarlos y adquirirlos”.
[73] El Mercantil, Manila, 28/05/1905, edición especial dedicada al centenario del Quijote. Una referencia a estos Juegos Florales aparece en “Crónica del centenario del Don Quijote, publicada bajo la dirección de Miguel Sawa y Pablo Becerra”, 1906, páginas 555-556.
[74] Información sobre el óleo “Geishas” puede hallarse en https://www.cotebasqueencheres.com/lots/23668-joaquin-maria-herrer-y-rodiguez-madrid-1836-manille-1917 y en https://www.mutualart.com/Artwork/Geishas--Japan/42A28A9601258A0F .
[75] “Catalogue de Luxe of the Department of Fine Arts, Panama-Pacific International Exposition”, 1915, volumen 2, página 244.
[76] La ficha de la León Galllery describe así esta obra: “This undated work of Herrer is a testament to the quality of his craft — from the details in the furniture and the dimly lit room, to the light peering through what seems to be a window in an adjacent room meagerly illuminating the works of art on the walls”, según https://leon-gallery.com/auctions/The%20Kingly%20Treasures%20Auction%202015/InteriorScene/j80MNzeM7a/110 . Otro lienzo “Untitled” puede verse en la web dedicada a subastas de arte https://www.mutualart.com/Artist/Joaquin-Maria-Herrer/47AAD502E6844EA1?login=1
[77] Una fotografía de “Túmulo n una iglesia” se reproduce en https://www.facebook.com/vargasmuseum.upd/photos/published-in-town-country-philippines-long-lost-grave-of-19th-century-master-pai/10157126164002667/
[78] La referencia a estas obras de la etapa filipina en propiedad particular e incluso una reproducción en blanco y negro de la pintura “Casa veraniega” pueden verse en https://www.filipinaslibrary.org.ph/biblio/841/























